consejos útiles


 
 

 

 

 

 

 

 

   

 



  • Elija su cigarro, además de por su gusto y experiencia, por el momento en que lo va a degustar y el tiempo que disponga para ello.

  • Practique un corte a la perilla con un corta puros de guillotina o de cuña dándole el tamaño apropiado para que el cigarro tenga el tiro más adecuado . Un corte demasiado grande produce una mayor inhalación de humo caliente que distorsiona los sabores, y si es demasiado pequeño dificulta el tiro y provoca la concentración de nicotina y alquitrán y tampoco se aprecian los distintos sabores que se producen en la combustión de las distintas hojas de tabaco que componen la liga del cigarro. Una referencia es hacer un corte un poco más pequeño que el diámetro del cigarro.

  • El encendido es todo un rito y cada fumador tiene el suyo. Lo más importante es no transmitir sabores extraños al cigarro porque es una esponja que lo absorbe todo, por lo que queda totalmente descartado: mecheros de gasolina, velas, cerillas de cera y, demás, utensillos de esta índole.

  • La conservación debe procurarse hacerla en un lugar oscuro y con la menor variación posible de la temperatura y humedad. Los valores más aconsejables son: 16-19 grados de temperatura y una humedad relativa, en torno, al 70 por ciento por lo que se recomienda un humidor.

  • Los cigarros secos, afortunadamente, se pueden regenerar fácilmente y que vuelvan a su mejor estado. A falta de humidor, colóquelos en un recipiente de plástico, introduzca una esponja humedecida, aislándola de los cigarros, para que suelte humedad lentamente y tape el recipiente. Vigile el grado de humedad ya que, un exceso de ella también arruina los cigarros.